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La vida misma.

Para que una sociedad sea libre, es preciso que su gobierno esté controlado.

— Ayn Rand, La virtud del egoísmo

Empiezo a creer que la polémica sobre Uber ya no da para más (aunque entiendo perfectamente a los taxistas: tienen que tener un carnet de conducir específico, pagar una licencia administrativa, tener un coche que pase controles concretos, etc, etc.). Básicamente por lo que se dice de este servicio y otros similares, resumiendo: que si Internet se ha fijado en los taxis (o el transporte en general) y es otro sector de actividad que va a morir y esas cosas.

Y están bastante equivocados, en mi opinión. ¿Por qué? Porque se les olvida una cosa fundamental: somos los usuarios (y nunca ha usado un servicio de Uber y si muchos taxis en muchos sitios) los que descubrimos nuevas formas de acceder a servicios, de satisfacer nuestras necesidades de forma más placentera y barata… y por que no podemos pensar que todo va a seguir igual siempre. Y esto no es culpa de 4 o 40 aplicaciones.

Nos encanta hablar de la sociedad del conocimiento, desde hace años hay cientos de subvenciones que reparten incontables millones de euros para la difusión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, últimamente no hay quien no hable de emprender, de nuevos modelos de negocio, de innovación y de elevador pitch… Y esto es lo que pasa: que aparece alguien con una idea para ganarse la vida y la idea va y gusta y puede ganarse la vida con ella.

El problema llega cuando aparece alguien que cree que lo que gana uno lo está perdiendo otro como si todo fuera un juego de suma 0. Obviamente la aparición de nuevos servicios o productos implica que lo prestadores o vendedores de otros que ya existían en el mercado lo noten… pero a largo plazo todos notaremos los beneficios.

No se qué dijeron los carteros cuando el correo electrónico empezó a popularizarse, o que dijeron las academias de clases particulares cuando a los apasionados de la historia les dio por abrirse un blog, o que pasó cuando el primer asesor con ganas de trabajar en pijama lanzó una web para ofrecer sus servicios online a precio tasado y asequible para muchos… Pero el caso es que muchos les imitaron y muchos más usamos sus servicios y leemos sus páginas y el mundo no se ha parado.

La precondición de toda sociedad civilizada es la prohibición del uso de la fuerza física en las relaciones sociales; de este modo se establece el principio de que si los seres humanos desean tratar entre sí, sólo podrán hacerlo mediante el uso de la razón: mediante la discusión, la persuasión y el acuerdo voluntario y no compulsivo.

— Ayn Rand, La virtud del egoísmo